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miércoles, 2 de julio de 2025

Caminar viscérico del errante

Las hojas del otoño
En el tiempo oscilan
Caen vacilantes,
Soles antes del crepúsculo.
Así pasan los días 
En el rincón del que espera
Inamovible, quieto, estoico
Y ve el caminar errante,
De aquel que un día 
Llega, pasa y se olvida.
Pero las huellas
De este andar
Quedan marcadas en sus vísceras.
Enfermedad que lentamente corroe
Y se expande
Produciendo la bilis negra
Que ignora el viajero
Con su ansia de dominio de mundo.
Mientras caen las hojas del crepúsculo 
En la tarde fría, tranquila y sosegada
Su alma grita
En clave de leve suspiro
Ante la vision de la aciaga despedida.
Con la mirada perdida
En el vacío,
Pero sin emanar gestos
Ni cambiar de posición.
Se quiebra el universo,
Y susurra el rumor trascendente,
Se abre la infinita grieta
Y golpea el llanto del viento
Pero el estoico se queda quieto.
No quiere ver levantar el vuelo
De la corrompible hoja de otoño.
Huye simbólicamente
De esa oscura perdida.
Pasan los días 
Y se acerca el momento
Del choque de la quietud
Y la crueldad
De la ignorancia del sentimiento
Por aquel viajero
Que surca el mar impenetrable
En una lucha
Contra el tiempo paralelo.
Pero lo estable se mantiene estable
A pesar del duro viento
Que agita los cabellos
Del egoísmo y del deseo
Pleno de posesión y destrucción del errar
Que golpea al estoico observador,
Por cuyo rostro
Baila una lágrima 
Ante el horror
De la visión
De la hoja de otoño 
Ya por fin resquebrajada, muerta
Bajo la inmensidad del cielo abierto
En el atardecer
De la pronta mañana 
Del pacífico espectador
Cuya mirada
Fatalmente busca,
Como el instinto equívoco
Del que alguna vez fue testigo
De quien un día vino y se marchó.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cuentos de Barrio: Las Crías de la Fortuna

Las Crías de la Fortuna
son peinadas dulcemente por sus criadas,
acicaladas y fielmente alistadas.
Huelen bien, visten bien,
mas se burlan con desdén

de Las Hijas de la Tierra,
quienes llevan deshilachadas las pecheras.
Ellas solas se lamen las heridas,
desdentadas, despeinadas,
se echan agua fría en la cara
y emprenden la mañana.

Las Crías de la Fortuna
se alaban entre sí sus torpezas,
compiten airadas por sus monedas.
Se tapan, se engañan,
mas se pudren en su mascarada.

Las Hijas de la Tierra
llenan sus carencias de fortaleza,
destilan con sudor la aspereza.
Se caen, se levantan,
mas tardía siempre comienza su velada.

Las Crías de la Fortuna
de la Tierra pretenden ser dueñas,
mas Las Hijas de la Tierra
corren, vuelan,
para de las nubes ser sus compañeras.


Enlaces de interés
http://saltandocharcosburgos.blogspot.com.es/2013/09/solidaridad-con-dani-ex-trabajador-de.html
http://www.infanciahoy.com/despachos.asp?cod_des=10257&ID_Seccion=92
http://www.atresplayer.com/television/programas/encarcelados/temporada-1/capitulo-11-otra-cara-infierno_2013112100379.html

lunes, 25 de junio de 2012

Sus Límites

Sospechar dulces fantasmas en sueños
con la forma de su rostro,
intentando hacerlo material
tras el roce de un beso al viento
y levantarme llena de estupor por aquella irrealidad.
Convertir mi alma en un sollozo
cuando comprendo
que no todas sus horas son de mi propiedad
y poner tiempos de destierro
entre nuestros cuerpos
sabiendo que cada segundo me consume.
Entender en la imposibilidad de su finitud
los límites de nuestra propia existencia,
unos puntos entre la multitud.
Su realidad, mi realidad,
me destruye
y niego la prueba en mis creencias.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Demasiado.

Me estremece, demasiado,
el gélido aire que respiro
cuando tus ojos
dejan de mirarme,
tan sólo un instante.

Me retuerce, demasiado,
el dolor que se incrusta en mis huesos
horadándolos, cuando siento
que tu presencia
se torna ausencia.

Me hiere, demasiado,
el álgido ardor que quema
todos los intersticios de mi carne,
cuando por fin entre mis dedos
te poseo.
Demasiado, te quiero.

domingo, 14 de agosto de 2011

Sirena de tierra.

La belleza caucásica
de su palpitante sexo
atraía torrentes de emociones desenfrenadas,
era imposible escapar de sus cabellos
entrelazándose en su sexualidad acogedora.

La fragancia de sus suaves pechos
sonrosaba a los penes más flácidos
y la timidez de sus pezones erectos
encadilaba incluso a las féminas.

Sirena de tierra,
permitía que la tomaran en tabernas
de borrachos y viejos,
desvergonzada y desnuda,
por un puñado de dinero.

De artes viejas
ya maestra,
esposa de obreros
en busca de fortuna,
a veces princesa,
otras puta.

Siempre perfecta.
Bella fresa
donde incrustar la nariz y olerla.
Todos querían lamerla,
imposible no querer someterla.

Extraña criatura
la sirena de tierra,
vicio de la naturaleza.
Bendita puta.

jueves, 21 de julio de 2011

Impresiones

Suspiros colgados en el aire
que se diluyen vacilantes,
rumores de tiempo nuevo
que discurren ajenos.

Torbellino incesante
del vasto universo.

Diminutas y discontinuas huellas
undidas en la arena,
confundidas por siempre ya
entre los ribetes del mar.

Destellos de luz que vienen
y que van,
sin descanso, nunca mueren.

Solos y unidos en la inmensidad.
De nuevo suspiros,
tan sólo impresiones...

lunes, 6 de junio de 2011

Mi Totalidad, Toda.

{Trata acerca de la inauguración y constatación del comienzo de un tiempo nuevo,  a nivel vital y mental. Asímismo se da una necesidad de esperanza y de ansia radical como fuerza motriz para la consecución de nuevas y refrescantes experiencias. El nacimiento de un nuevo yo, o más bien, de una renovada conciencia de mi misma.}


Un viaje ‘atempóreo’,
necesidad de vacío.

Un despegue absoluto.

El vuelo definitivo,
la ausencia real
el desprendimiento auténtico.

Más allá de lo moral,
un romanticismo pleno,
una incursión incrédula,

la contienda final,
el infinito carnal,
el espacio personificado,
el anverso y el reverso.

Mi totalidad, toda
sin juicio, sin sentidos.

Sólo y sola para mí.

Toda.